dilluns, 14 de febrer del 2011

Sense tu

Título: Sense tu (sin ti)
Pareja: YumaShin
Género: UA, Romance, Fluff (?)
Tipo: One-shot
Palabras: 1115
Sumario: Yuma está seguro de que Shintaro no lo entiende, al fin y al cabo, es por su bien.
NA: El nombre y los versos del final vienen de esta canción Sense tu - Teràpia de Shock os recomiendo que la escuchéis durante, antes o después de la lectura, es demasiado genial ^^
NA2: xD Estoy segura que hoy he batido el récord de subir más fics y de parejas diferentes el mismo día xP
NA3: Para Aru~ aquí tienes el tercero ^^ Espero que te gusten!!


Yuma se tiró sobre su cama, acababa de rechazar al chico que le gustaba por milésima vez y cada una de las ocasiones en las que lo había hecho se había sentido peor que la anterior.
Todo habría sido más sencillo si él hubiera aceptado desde el principio que Yuma no quería salir con él. Él, Morimoto Shintaro, el niño más pesado que os podáis imaginar, o el que menos acepta un ‘no’ por respuesta, si preferís.
En dos semanas iba a tener dieciocho años y Shintaro seguiría teniendo catorce, todo era demasiado complicado como para aceptar sin más. Dios, si incluso su hermano mayor era menor que él…
Si al menos no he hubiera devuelto aquél beso el día de año nuevo… pero verle llorando había destrozado sus defensas y la había cagado. Le había dado esperanzas y ahora Shintaro había vuelto a la carga, más fuerte que nunca.
Su móvil sonó, rompiendo su modo depresivo y el chico se levantó de la cama y contestó.
-¿Diga?
-¡Hola, Yuma-nii~! -Oh, no… Shintaro.
-Ho-hola, Shintaro… ¿qué tal? -intentó que sus palabras sonaran lo más frías posibles pero modular la voz nunca se le había dado bien y estaba seguro que esa parte de sí mismo que se alegraba de que el menor no desistiera en el intento de conquistarlo le había traicionado y se había dejado entrever en sus palabras.
-Bien~ gracias por preguntar~ -le respondió el menor, ignorando a propósito su intento de disuadirlo a preguntar lo que fuere que fuera a pedir-. ¡Ah! Respecto a lo que hemos hablado hoy… voy a esperarte en el parque en el que tu perro casi se me come el otro día -la sonrisa era evidente en su voz y Yuma no pudo evitar gemir de desesperación.
-Oye, Shintaro… Ya te he dicho que no vo-… -intentó hacer entrar en razón al menor, pero este le cortó antes de que pudiera añadir nada más.
-¡A las tres en el banco de siempre~! Tengo que colgar, Yuma-nii. ¡Hasta mañana~!
No podía ir, de ninguna manera.

Era sábado, las dos y media, y Yuma no podía dejar de mirar el reloj. No podía ir, no debía ir.
Es por su bien” se repetía una y otra vez, pero su corazón parecía no escucharle y amenazaba con pararse si él no hacía algo al respecto.
Intentó distraerse leyendo mangas pero el tiempo parecía haberse parado. Aún así, consiguió reducir el número de veces que miraba al reloj y, cuando se dio cuenta, ya eran las cinco.
Sonrió tristemente, pensando que ya era demasiado tarde y se recriminó mentalmente por no alegrarse por ello.
Una hora más tarde, su móvil volvió a sonar. Esta vez miró el ID (si era Shintaro, no pensaba responder), Chinen, hacía mucho que no hablaba con él.
-¡Hola, Chii! ¿Qué tal est-…? -pero la voz que le interrumpió con una pregunta no fue la voz infantil y algo aguda de uno de sus dos mejores amigos, sino otra bastante más grave y seria perteneciente a su novio.
-¿Está Shintaro contigo?
Yuma quedó petrificado. Ryutaro se había enterado de que Shintaro le perseguía y ahora pensaba que estaban saliendo y querría matarle. Glups…
-No, ¿por? -intentó sonar casual y dio las gracias por el hecho de que este hermano no le conociera tan bien como el otro.
-¿Sabes dónde está? Hace cuatro horas que ha salido de casa sin decir dónde iba y aún no ha vuelto -la preocupación era palpable en su voz, su hermano era demasiado joven como para rondar solo por según qué barrios y ambos sabían lo que le gustaban a Shintaro esos lugares.
En pocas palabras, los dos adolescentes acordaron que Yuma también le buscaría y que el primero en encontrarlo llamaría al otro.
Yuma se intentó pensar dónde podía estar el menor pero el único lugar que seguía apareciendo en su mente era imposible… ¿verdad? No podía seguir esperándole allí… habían pasado más de tres horas. Pero Shintaro bien era capaz de hacerlo porque, aunque por fuera pareciera casi adulto, por dentro seguía siendo aquél niño inocente que era cuando se habían conocido, y no parecía cambiar por muchas veces que Yuma le destrozara las esperanzas.
No podía ser y sin embargo era la única opción. Sin esperar a que su lógica elaborara argumentos que le dijeran que era imposible, Yuma salió de su casa y empezó a correr, culpándose de todo lo que pudiera haberle pasado al menor.

-Yuma-nii… ¿podemos hablar un momento?
-Sí, claro… ¿qué pasa?
Con esas palabras empezó la peor conversación que Yuma haya tenido en su vida hasta ahora.
En los dos años que hacía que se conocían, Yuma había aprendido a querer al menor como a un hermano y, aunque a veces no pudiera evitar pensar en él como en algo más, cuando Shintaro se confesó no le vino nada a la cabeza que no fuera que eso estaba mal, que no podía decirle que sí y quedarse tal cual.
Shintaro no necesitaba a alguien como él para arruinarle la vida, ya bastante tendría con su grupo de amigos como para añadir una relación que le evitaría seguir adelante en lo que quisiera hacer.
Fue entonces cuando empezó ese espiral de declaraciones y negativas pronunciadas pero nunca realmente mucho más que represiones auto-impuestas y falsos argumentos que les daban la razón.

-¡Shintaro! -quería gritar tan pronto lo vio, pero el aspecto frágil que ofrecía el menor, sentado en el banco con las piernas abrazadas junto al pecho y mirando al infinito, le hizo sentir aún pero y no se atrevió a hacerlo.
En vez de eso, se acercó lentamente a él por detrás y, después de sacarse la bufanda que llevaba, la colocó alrededor del cuello del otro y dijo:
-Vas a resfriarte si sigues así.
Cuando el menor se giró y le miró, con los ojos muy abiertos, Yuma sonrió, intentando disculparse por haber sido tan cobarde durante todo ese tiempo y no haberse atrevido a luchar por lo que más deseaba.
-¡Yuma-nii! ¡Has venido!
-Siento haberte hecho esperar tanto, Shin -respondió el mayor, llevando su mano hasta el pelo del otro y acariciándolo suavemente-. Lo siento…
Y, como si fuera capaz de ver que detrás de esas palabras se escondía todo el tiempo de maldecirse a sí mismo por amar a alguien a quien no debería querer, Shintaro le abrazó. Sabiendo que con esa disculpa terminaba el forcejeo y que ese momento sería el principio de su verdadera historia, apoyó la cabeza en el vacío de su cuello y esperó que el otro le rodeara con los brazos también para sonreír contra su piel.
Ya estoy aquí… y no pienso seguir sin ti.



És de nit, és tot fosc,
No estic sol, no ho estic,
Tu estàs amb mi.

I sempre estarà al meu cor.

Sense tu jo no puc,
Sense tu, si no hi ets,
Sense tu, jo no sóc ningú.

Raindrop

Título: Raindrop
Pareja: Takaki x Miura
Tipo: Drabble (255 palabras)
NA: Para Arumi~ segundo~ ^^
NA2: Inspirado por esta imagen:


¡Kuso! ¡Kuso, kuso, kuso, kuso,…!” se repetía en la mente de Yuya. Acababa de despedirse de su mejor amigo y hacía el amago de salir del café donde habían quedado cuando había empezado a llover. Y ahora iba a tener que esperarse hasta que parara la lluvia, iba a llegar tarde a casa y su madre iba a castigarle sin salir el fin de semana, genial.
Pensó en arriesgarse y salir igual, pero no podía permitir que su pelo se estropeara de esa manera.
Aún así, acabó por decidirse a salir corriendo, un fin de semana sin salir iba a ser peor que un día con el pelo revuelto. Lo sentía mucho por su querido cabello pero no le quedaba más opción.
Salió del bar y, justo cuando iba a empezar a correr, la lluvia paró, al menos encima de su cabeza. Miró arriba y vio un paraguas, siguiendo la mano que lo sostenía llegó a una cara conocida, aquel chico que había conocido en la fiesta de Hikaru y con el que nunca se había atrevido a hablar después de las presentaciones, aunque le hubiera encantado hacerlo, Miura Haruma, si no recordaba mal.
-Si corres bajo la lluvia enfermarás.
-No creo que seas el más indicado para decirlo -murmuró Yuya viendo como las gotas de lluvia resbalaban por el pelo y la cara del otro, escondiéndose en su ropa y empapándole de pies a cabeza.
Sus labios curvándose en una sonrisa que dejó al mayor sin aire, Haruma contestó:
-Es por una buena causa.

Ahora

Título: Ahora
Pareja: Tadaiki
Tipo: Drabble (179 palabras)
NA: Para Arumi~ primero de los tres que te prometí ^^


En ese momento no le importaba nada más, lo único que pasaba por su cabeza era que el menor iba a ser ingresado en el hospital y, si no les habían querido decir el por qué, era por algo grave.
No quería que las últimas palabras que se llevara de él fueran “Apártate, no eres más que un estorbo”, por lo que corrió todo lo que pudo, ignorando las miradas de los demás alumnos, hasta que logró distinguir su silueta dirigiéndose hacia la entrada del instituto.
Sin pensárselo dos veces se paró y gritó con todas sus fuerzas:
-¡¡Daiki!!
El menor se giró y él pudo ver la sorpresa reflectada en su cara.
-¡¡¡Me gustas!!!
Ya lo había dicho, y el alivio que sentía no fue nada comparado con la alegría de ver al otro corriendo hacia él con lágrimas en los ojos, y de sentirse abrazado por el más bajito.
En ese momento, poco importaba ya que no pudieran ser más diferentes, ambos se sentían completos por primera vez en mucho tiempo, porque todo se reducía al ahora.

Salida

Título: Salida
Pareja: Yamajima
Tipo: Drabble (255 palabras)
NA: Para mabelucome, porque le pedí que me dijera una pareja y yamajima es lo que salió ^^

Faltaba poco para la hora en que salían los niños de la guardería. Yuto conducía hacia allí, atento a la carretera, por nada del mundo desearía no llegar a tiempo.
Encontró aparcamiento justo delante de la puerta, en el lugar reservado para los padres y pudo ver a los demás, padres y madres, esperando también. Conversaban entre ellos y le miraban de reojo porque no le habían visto nunca por ahí. Yuto sonrió, si se habían sorprendido por no haberle visto antes de ese día, lo que les esperaba les dejaría de piedra.
El timbre que anunciaba el final de las clases sonó y los niños salieron corriendo y se dirigieron hacia sus padres. La sonrisa de Yuto creció cuando lo vio a él, y levantó la mano a modo de saludo.
Pocos segundos después, tenía al mismísimo profesor de la clase que acababa de salir en sus brazos y le devolvía el beso a este encantado, ante las atónitas miradas de los otros adultos presentes.
Cuando se separaron, ambos chicos se dieron cuenta de que eran el centro de atención. Yuto pronto esbozó una sonrisa burleta dirigida a su público mientras el más bajito escondía su cara en el pecho del menor, avergonzado de lo que le habían visto haciendo.
Porque sí, Yuto era un padre a tiempo completo, pero su niña no iba a esa guardería y ese día le tocaba a su madre recogerla. Era 14 de febrero, y él pensaba aprovechar hasta el último minuto del día junto a su novio.

Sakura

Título: さくら
Pareja: YabuHika
Tipo: Drabble (180 palabras)

-¿Quién es Sakura? –preguntó al fin, cansado ya de oírle hablar de ella. No hacía ni una semana que el otro se le había confesado y, aunque él aún no le había respondido, había prometido esperarle todo lo que hiciera falta.
-¿Eh?
-Sakura… Esa de la que tanto hablas… ¿quién es?
-Mi sobrina –respondió el mayor sonriendo-, ¿no te había hablado de ella?
Al oír eso, el chico se quedó helado. Su… ¿sobrina? Se sentía como un estúpido por haber reaccionado así ante esa situación.
Viendo su cara, el más alto sonrió para sus adentros y, dejando aflorar esa sonrisa socarrona y en un tono juguetón, dijo:
-No puedo creerlo… ¿Estabas celoso?
El menor se sonrojó y puso mala cara, contestando rápidamente con un:
-¡No! ¡Claro que no! ¿Cómo quieres que yo…? –pero no pudo acabar, el otro le interrumpió con un beso en la mejilla y, provocando que su sonrojo se acentuara, le susurró al oído:
-Tranquilo… Ya sabes que yo sólo te quiero a ti.
Y, dicho eso, se fue, dejándole petrificado y con una cara completamente roja.

チョコレット + White Day

NA: Estos dos drabbles van seguidos, por eso los he apartado ^^

Título: チョコレット (Chocolate)
Pareja: hermanos!HikaChii + YabuHika
Tipo: Drabble (523 palabras)

Dos niños estaban en la cocina de sus padres, intentando preparar chocolates porque su mamá les había contado que el 14 de febrero se daban bombones a las personas a las que querían y ellos deseaban regalárselos a ella y a la abuelita, quien les había explicado como hacerlos.
-¡Así no, Yu-chan! Déjame a mí… -exclamó el mayor de los dos, cogiendo la espátula de la mano de su hermano, seguro de que él podría hacerlo como tenía que ser, su abuela había sido muy precisa con la manera de mezclar los ingredientes y ninguno de los dos quería arriesgarse a que el resultado final no fuera el esperado.
-¿Qué hago ahora, Hika-nii? -preguntó el pequeño de cinco años, esperando que su querido hermano mayor le diera alguna tarea, creía que ya era lo suficientemente mayor como para tener alguna y le gustaba como su hermano siempre parecía creerlo también.
-Toma, pon esto en los moldes, ahí -le indicó la mesa de la cocina, a la que el menor se acercó con el cuenco en los brazos, subiendo a una silla para poder ver y llegar a llegar los moldes-. Usa la cuchara, será más fácil.
-Hai, Hika-nii~
El pequeño empezó a llenar las formas mientras su hermano molía en azúcar que iban a usar para decorar los bombones, intentando leer a través de las manchas de ingredientes el papel donde su abuela les había escrito lo que tenían que hacer.
El mayor de los dos se llevó los dedos a la boca, chupando el resto de chocolate que le había quedado allí, y se giró para ver lo que hacía su hermano y descubrir que Yuri había embadurnado casi toda la mesa de chocolate sin casi llenar ninguno de los moldes.
Hikaru sonrió, le encantaba ver a su hermano esforzarse sin conseguir hacer nada del todo bien, como hermano mayor, pensaba que era adorable.
Se acercó al menor para ayudarle a terminar con su tarea y, media hora más tarde, ya tenían los bombones listos y los estaban decorando con pepitas de chocolate y de colores y el azúcar que Hikaru había preparado anteriormente.
Sin que su hermano se diera cuenta, apartó el que le pareció más bien hecho y lo guardó para decorarlo después, cuando su madre les había dicho que se regalaban a quien querías o te gustaba, alguien había pasado por su cabeza, aunque no sabía si también era válida esa opción.
Cuando su madre llegó y los encontró tumbados en el sofá, con una bandeja de bombones encima de la mesa y bastantes manchas de chocolate en la ropa, no pudo evitar pensar que era imposible no quererles.

-Toma -le dijo Hikaru a su mejor amigo, a la par que le entregaba un paquetito envuelto en papel de regalo.
-¿Mmh?
-Es chocolate -siguió el menor, sonrojándose sin saber por qué-, mamá dijo que se daba a las personas a quien quieres, y ayer Yu-chan y yo hicimos muchos, así que pensé que no estaría mal darle un poco a Ko-chan también.
Al oír eso, su mejor amigo sonrió y le dio un beso en la mejilla.
-Gracias, Hika-chan…



Título: White Day
Pareja: YabuHika
Tipo: Drabble (244 palabras)

Le sorprendió encontrar un paquete encima de su mesa cuando llegó a clase, no era su cumpleaños ni había hecho nada merecedor de tal mérito últimamente, por lo que no sabía a qué venía ese regalo.
Pero cuando lo abrió y descubrió que era un CD de su nuevo grupo favorito dejó de preguntarse cosas y dejó a su mente evadirse hacia las nubes.

Volviendo hacia casa, caminando junto a su mejor amigo, le explicó a este lo que había encontrado en su mesa y, viendo la sonrisa conocedora del mayor, lo comprendió todo. ¡Había sido él quien le había dejado el paquete! ¿Quién si no iba a conocer sus gustos tan perfectamente?
-¿Por qué lo hiciste? -le preguntó, sorprendido.
-¿No te acuerdas? -contestó el otro, fingiendo estar dolido.
-¿Acordarme de qué? -Hikaru cada vez estaba más desconcertado. ¿De qué tenía que acordarse? ¿Qué día era?
-Del chocolate.
-¿Chocolate?
-Cuando tenías ocho años -empezó a recordarle el mayor-, me diste chocolate por san Valentín.
¿Y eso a qué venía? ¡Ah!, espera… ¿qué día era? 14 de marzo… ¡el día blanco!
Si Kota le había regalado el CD significaba que…
El menor se sonrojó y miró hacia otro lado, aunque poco después alargó la mano hasta que sus dedos tocaron los de su mejor amigo y se entrelazaron con ellos. Recibiendo un suave apretón como respuesta, Hikaru vio sus esperanzas confirmadas y sonrió, sus mejillas aún más rojas que antes.
…que me devuelve el sentimiento.

Feliz San Valentín~ - Desafíos (para mí)

NA: Bueno, pues como todas sabéis hoy es San Valentín y llevo una semana escribiendo drabbles para subirlos hoy, por lo que espero que no os aburran ^^ Hay de muuuchas parejas distintas, casi todos son parte de una serie de desafíos que GiGi y yo nos pusimos la una a la otra para pasar el rato una vez terminados los exámenes ¬¬U, pero espero que los leáis igualmente ^^


Título: Mañana
Pareja: OkaDai, InooDai (roto)
Tipo: Drabble (446 palabras)

Keito estaba ordenando los libros que los usuarios de la biblioteca habían usado cuando una melodía le sobresaltó. Se giró sólo para descubrir a un chico cogiendo su teléfono.
Se acercó a él e iba a decirle que no se podía usar el móvil allí pero la conversación parecía importante, así que no se atrevió a interrumpir.
-¿Sí? Ah, Kei-chan, ahora no puedo hablar, estoy en la biblioteca -había empezado el otro, en voz baja-. ¿Es muy urgente? No, de ver-… está bien, cinco minutos. ¿Qué pasa, Kei-chan? ¿Por qué esa vo…? ¿Eh?... -Keito pudo observar como sus ojos se llenaban de lágrimas y se preguntó si lo que le habían dicho era tan triste como para hacerle llorar. Por un instante, sintió unas fuertes ganas de consolar al chico-. Ke-Kei-chan… no puedes hacerme esto… ¿Kei-chan? ¿Kei…?
Se apartó el teléfono del oído y colgó, lágrimas empezando a derramarse por sus mejillas mientras intentaba no mojar el trabajo que lo había traído allí.
Dominado por un impulso, Keito dejó los libros que llevaba en una mesa cercana y se acercó al otro, sacando un pañuelo del bolsillo y ofreciéndoselo tan pronto como llegó a su lado.
El más bajito levantó la vista, sorprendido, y murmuró un suave ‘gracias’ antes de cogerlo y usarlo para enjaguarse las lágrimas. Keito sólo permaneció a su lado hasta que se hubo calmado un poco.
Poco después, el chico le miró e intentó sonreír.
-Lo siento… -murmuró.
Keito sonrió de manera reconfortante y contestó:
-Tranquilo… -alargándole la mano, añadió-: Okamoto Keito, encantado…
-A-Arioka Daiki…
Keito tenía que volver al trabajo, había prometido al encargado que lo ayudaría y aún le quedaban unos cuantos volúmenes por colocar.
Se excusó y se levantó, volviendo a coger los libros que había dejado antes.
Mientras acababa lo que había empezado, Keito no dejó de vigilar a Daiki de reojo, observando como intentaba seguir con lo que hacía antes de recibir la llamada, pero sin lograr concentrarse lo suficiente.
Cuando acabó con la colocación de volúmenes y se hubo despedido del encargado, Keito se acercó a Daiki y se sentó a su lado.
-¿Es muy difícil?
-¿Eh? Ah, ¿el trabajo? No, es sólo que hoy no ha sido el mejor de los días, ¿sabes? -sonrió débilmente el más bajito.
-La biblioteca está a punto de cerrar ya… -le informó.
-¿Qué hora es?
-No muy tarde, aún tenemos tiempo de ir a tomar algo… si aceptas la invitación, claro…
-Encantado -contestó el otro, un pequeño sonrojo empezando a formarse en sus mejillas.
Puede que aquél día hubiera sido nefasto, pero esa sonrisa no presagiaba más que cosas buenas, y un chocolate caliente era siempre un buen principio.


Título: Por ti
Pareja: OkaDai
Tipo: Drabble (446 palabras)

-Keito!
El recién nombrado levantó la cabeza para ver a su novio mirándole desde la ventana que daba al pasadizo y sonrió cuando distinguió el paquete de pocky en su mano.
-Hola, Daiki-kun –le saludó cuando el mayor entró y se sentó en su mesa-. ¿Qué haces aquí?
-El profesor no está... –contestó rápidamente este-... y Hikaru ha intentado robarme mi pocky –añadió con un puchero, llevándose otra porción de su preciado snack a la boca.
Keito rió suavemente ante esa actitud, pobre del que se metiera con Dai-chan cuando intentaba proteger su pocky.
-Deberías volver.
-¿Por qué? Quiero quedarme aquí, contigo...
-Porque cuando llegue el sustituto va a pasar lista y sabrán que no estás ahí.
-Me da igual. ¡Hikaru no va a quitarme el pocky!
-Daiki-kun... Si vas ahora voy a comprarte más luego –dijo Keito, cosa que provocó una reacción instantánea en el mayor.
-¡Vale! ¡Bye~, Keito! ¡Te espero en la salida!


Título: Ichigo-san (Sr. Fresa)
Pareja: InooYama
Tipo: Drabble (273 palabras)

-Kei-chaaan~, cómprame esto, porfaaa…
El recién nombrado miró a su novio, quien le enseñaba un osito de peluche que llevaba una camiseta en la que había un corazón dibujado, y suspiró. Ambos chicos habían ido de compras porque pronto sería san Valentín y ese era el único día que el mayor tenía libre entre la universidad y su trabajo a tiempo parcial.
El menor seguía mirándole con ojitos de cachorrito y, aunque no quería, Kei se vio obligado a intentar negarse, deseaba complacerle pero, en el caso de que lo hiciera, ambos se quedarían sin cenar en el lugar que él había planeado y, después de prepararlo durante tanto tiempo, le parecía un desperdicio no asistir a la reserva que había hecho en el restaurante.
-Ryo-chan… ¿estás seguro que no prefieres esa tacita en forma de fresa?
Ante eso, el menor se giró y dijo, dirigiéndose al peluche al que hasta hacía poco enseñaba orgulloso:
-Lo siento, Ichigo-chan, pero Inoo-kun no quiere que te me lleve a casa… Inoo-kun prefiere regalarme una taza horrible en forma de fresa que no hará más que recordarme a ti, Ichigo-chan… Ya ves que no es el mejor de los novios…
Escuchándole decir eso, Inoo volvió a suspirar y, soltando un leve gemido a modo de queja, murmuró:
-Está bien, está bien… puedes llevarte el oso…
Ryosuke se giró, con los ojos brillantes, y preguntó:
-¿De verdad?
-Sí, de verdad… Vamos a pagarlo antes de que te decidas por nada más…
-Oh~ ¡¡Te quiero, Kei-chan!!
-Sí, sí, anda vamos… Si te das prisa aún tenemos tiempo de tomar un helado antes de ir al parque de atracciones.


Título: Lluvia
Pareja: Morijima
Tipo: Drabble (283 palabras)

Ya no llovía. Los dos pequeños salieron de debajo de los paraguas que sus hermanos sostenían y empezaron a correr entre los charcos, saltando sobre ellos en algunas ocasiones.
Yuto miró a su novio, sonriendo, y dijo:
-Esto les encanta…
-Seguro que a mamá no tanto -le contestó el menor, a la par que ambos cerraban sus paraguas, y la sonrisa de Yuto aumentó.
-¡Nii-chan! -gritaron los dos niños a la vez, y sus hermanos se giraron para mirarles.
-¿Qué habéis encontrado, Raiya? -preguntó el mayor, siguiendo el ejemplo de su novio y caminando hacia los más pequeños, quienes estaban parados delante de un banco.
-Un perrito -contestó el recién nombrado, mientras Shintaro se arrodillaba y empezaba a acariciarlo y ellos llegaban a su lado-. ¿Podemos quedárnoslo?
-Me temo que no -le respondió su hermano, esbozando una sonrisa triste-. Ya sabes que en el piso donde vivimos no se permiten mascotas.
-No creo que a mamá le importe, si se lo pide Shin -se metió Ryutaro-. ¿Te parece bien, enano?
De tan contento como estaba con la perspectiva de quedarse con el perrito, Shintaro ni siquiera se quejó por el apodo y sólo asintió con la cabeza, sonriendo.
Cinco minutos más tarde ya volvían los cuatro a caminar. Los pequeños delante, turnándose para llevar a Chibi (incluso le habían puesto nombre ya al perrito), y sus hermanos detrás, vigilándoles.
Yuto desvió la mirada de su querido hermanito un segundo y miró a Ryutaro, quien estaba absorto en sus pensamientos.
Acercándose un poco más a su novio, el mayor dejó su mano viajar hasta que sus dedos se entrelazaron con los del otro y, sonriendo, volvió a mirar hacia su hermano, sintiéndose completamente feliz.


Título: Chocolate
Pareja: YabuHika
Tipo: Drabble (401 palabras)

Estaba nerviosa, era san Valentín y había logrado terminar el chocolate a tiempo. Ya había pedido a ese chico que la esperara en la azotea durante la hora de la comida (poniendo como excusa que le gustaría ser la manager del equipo de fútbol, ahora que Akako se había cambiado de instituto, y, ya que él era el capitán, quería que le diera algunos consejos), así que ahora ya no podía echarse atrás.
Intentó caminar con normalidad pero los nervios hacían que los músculos no le respondieran bien y lo único que logró fue avanzar a trompicones, con su o-bento en las manos y el paquetito en el bolsillo, hasta la azotea del instituto.
A sus dieciséis años, Hikaru aún no había salido nunca con nadie, por lo que el hecho de estar a solas con el chico que le gustaba conseguía ponerla aún más nerviosa.
Alargó la mano para abrir la puerta y descubrió que toda ella temblaba, pero si no terminaba lo que había empezado Keiko iba a matarla, así que salió al exterior, descubriendo que el chico ya estaba allí.
-Konnichiwa, Yaotome-san -le sonrió él, y Hikaru se sintió enrojecer de pies a cabeza.
-Ko-konnichiwa Yabu-kun…
El rato que estuvieron comiendo, lo aprovecharon para hablar de lo que tendría que hacer Hikaru para el equipo, cosa que le permitió a ella apreciar hasta qué punto el chico amaba ese deporte.
Incluso intercambiaron los números de móvil en caso que hubiera alguna duda respecto a hablar con el profesor que llevaba el equipo.
Casi una hora más tarde, el chico se levantó y, ante la mirada extrañada de ella, le enseñó la hora, quedaban menos de diez minutos para que las clases volvieran a empezar y ella aún no le había dado lo que la había traído allí.
Yabu se despidió y Hikaru se quedó quieta, con el paquetito en sus manos.
-Ya-yabu-kun… -dijo ella, justo antes de que el chico abriera la puerta.
Él se giró y le miró, sonriendo.
Hikaru se sonrojó y, bajando la cabeza, le acercó el paquete con ambas manos, mirando al chico por entre sus cabellos.
Él le devolvió la mirada, sorprendido, pero, lentamente, cogió el paquete.
Hikaru se apresuró a recoger sus cosas y se marchó casi corriendo, pero Yabu la detuvo llamándola.
-Yaotome-san -la chica se detuvo, esperando que continuara, pero no se giró-. Nos vemos esta tarde en el entreno.


Título: Trabajo
Pareja: ninguna… relación médico-paciente Yabutaro
Tipo: Drabble (209 palabras)

Cada vez llegan más jóvenes…
El doctor Yabu Kota suspiró a la par que analizaba a su nuevo paciente, Morimoto Ryutaro, no aparentaba tener más de doce o trece años. Miró el informe, once, cada vez llegaban más jóvenes.
Hacía tres años que era psicólogo de menores y, de esos tres, no había habido uno en el que su número de pacientes no aumentara, es más, los casos cada vez eran peores. El mundo se estaba convirtiendo en un zoo, y los peores animales vagaban libres.
Y ahora le tocaba a él arreglar el lío provocado por los padres para que, dentro de diez años, las cosas no fueran aún peor.
A Morimoto-kun en concreto le habían violado unos borrachos hacía cerca de tres semanas, y sus padres le habían contratado para que su hijo volviera a ser ‘normal’. En casos como este, Yabu no esperaba que el chico se abriera inmediatamente, demasiadas cosas en su cabeza y demasiada presión externa como para confiar en el primer extraño que dice querer ayudarte.
Primero, las presentaciones, y después ya vendría lo demás. El Dr. Yabu estaba ya acostumbrado al procedimiento habitual.
Volvió a dirigir sus ojos hacia el menor, resignándose ante la perspectiva de otro día duro de trabajo.


Título: Fairytale
Pareja: YabuHika, Hikataro (hermanos)
Tipo: Drabble (270 palabras)

Los cuentos de hadas no existen, nunca lo han hecho y nunca lo harán. ¿Lo sabíais? Yo no. Lo descubrí gracias a mi hermano, su historia empezó como uno.

Era cerca de principios de primavera cuando le conoció.
Mi hermano volvió a la habitación mohosa a la que llamamos nuestro hogar con una sonrisa en los labios y un CD que es imposible que nos podamos permitir en las manos. Alguien había roto uno en la tienda en la que él trabaja, había pagado dos de nuevos más el roto y le había regalado uno, por las molestias ocasionadas.
Mi hermano pasó las dos siguientes semanas pensando en aquel chico, hasta que él volvió a la tienda y le invitó a tomar algo.
A partir de entonces, su relación escaló y el amor que poco a poco se había apoderado del corazón de mi hermano empezó a transformarse, muy lentamente, en celos, sustituyendo el cariño que antaño sentía por mí.
Dos meses después de conocerle, ese chico le contó a nii-chan que estaba prometido y le obligaban a casarse. La mezcla de sentimientos que anidaban en su corazón explotó en rabia, que se fue enfriando en pena y acabó en depresión. Mi hermano dejó de comer.
Hace tres días lo ingresaron en el hospital y, aunque se va a poner bien, la factura de la clínica nos va a atrapar a los dos en otro vórtice de hambre y frío, como hicieron mis libros escolares, durante más tiempo del que él habrá necesitado para recuperarse.

Con el alma rota y el corazón hecho pedazos, ¿dónde está el final de cuento?


Título: Recuerdos
Pareja: Chiitaro, DaiRyu y Daichii
Tipo: Drabble (222 palabras)

Ryutaro soltó una queja a la vez que hacía una mueca para comprobar hasta qué punto afectaban los golpes recibidos al movimiento de sus músculos.
Esa era la tercera pelea en lo que llevaban de semana, y sólo estaban a martes.
Él no había sido siempre así, si sus abuelos siguieran vivos podríais preguntárselo, por cuando perdió a la poca familia que le quedaba y, más tarde, a la persona a la que más quería, su Yuri, había empezado a buscar problemas intentando evadirse de la realidad que respiraba en el orfanato a diario.
Su línea de pensamiento quedó interrumpida cuando un objeto frío contactó con la piel de su sien.
Girando la cabeza descubrió al hermano de su novio mirándole y alargándole una lata de refresco.
Normalmente intentaba no acercarse mucho a él, le recordaba todo lo que su Yuri podría haber sido y nunca llegaría a ser, pero las veces que había hablado con el mayor, el resultado no había sido tan malo, así que aceptó la lata y murmuró:
-Gracias, Daiki-kun.
-De nada -contestó el otro, sentándose a su lado en el banco.
Pensar en alguien que no volverá puede no ser la mejor manera de pasar el tiempo, pero así fue como los dos chicos gastaron su tarde, recordando a una persona a quien los dos querían demasiado.


Título: Una Sola Noche
Pareja: Arijima, Yamajima, Raiya x Yamada
Tipo: Drabble (340 palabras)

-Disculpa… ¿podrías llevarme, por favor? -con esa frase empezó todo.
Yuto estaba a punto de arrancar el coche cuando alguien se la hizo y él, tan bueno como era, no pudo hacer más que decirle que sí a esa persona.
Llevaba un hoodie y una falda que le llegaba hasta las rodillas y, en un primer momento, Yuto creyó que era una chica, pero, cuando esa persona subió al coche, se dio cuenta de que era un chico y se preguntó cómo podía un muchacho parecer tanto una mujer.
-¿Dónde le llevo? -preguntó Yuto, pensando por primera vez en lo absurdo de la situación: su hermano se casaba el día siguiente con el amor de su vida y aquí estaba él, perdido en un barrio de mala muerte de noche y con un desconocido en su coche.
-Donde vayas está bien -contestó el otro antes de añadir-: ¿Dónde vas?
-Al centro.
-Perfecto.
Yuto arrancó el coche y lo dirigió hacia el centro de la ciudad. Tenían, al menos, por un cuarto de hora.
Siendo incapaz de estar callado, Yuto le preguntó por qué iba vestido así, y el otro le contestó que le habían atracado y había tenido que pedir ropa a la propietaria del Love Hotel donde se había despertado.
En el poco tiempo que tenían, Yuto le contó que la persona a quien más quería iba a casarse con su hermano el día siguiente y ambos disfrutaron viendo que no eran los únicos con un asco de vida.
El trayecto se les hizo corto y, cuando llegaron al centro, Yuto ya casi había olvidado el dolor apagado en su pecho.
Yuto paró el coche y el otro bajó del coche, dándole las gracias por haberlo traído hasta ahí.
Antes de que el más bajito pudiera desaparecer entre la gente, Yuto le llamó:
-¡Espera!
El chico se giró y le sonrió, esperando que continuara.
-¿Cómo te llamas?
Su sonrisa creció a la par que contestaba:
-¡Arioka Daiki!
Arioka Daiki… ese día tampoco había ido tan mal después de todo…